jueves, 30 de diciembre de 2010

La Construcción Social de la Realidad

La lectura estuvo muy interesante, sobre “La construcción social de la realidad” de Peter L. Berger y Thomas Luckmann, he de comentar y hacer transparente mi sentir, que al principio pensé que era demasiado corte filosófico y que no lo entendería del todo, mas sin embargo, quise dejar a un lado mis expectativas y simplemente leer y disfrutar, además de dejarme llevar y lo primero que me llamó la atención fueron las preguntas: ¿Qué es lo real?, ¿Cómo conocerlo? él cual ha sido una interrogante constante que he tenido, curiosamente en la clase de Paco Vadillo, le comentaba algo al respecto, puesto que lo real para mi puede no serlo para otra persona, quizá en mi esquema mental si, o quizás desde el punto en que estoy parada lo es, pero como saber si esa realidad es generalizada o mejor dicho que compartimos esa misma realidad. También recuerdo que le comentaba sobre él ejemplo de que veo que la mesa es café y quizás coincidamos todas las personas que así lo sea, pero quien me garantiza que lo veo con los mismos matices que los demás lo están viendo. Lo cual me regresa a las mismas preguntas del principio y me tranquilizo al saber que estas interrogantes figuran desde hace mucho tiempo y suelen ser muy antiguas, pero se lo dejo a los filósofos o quizás solamente disfruto el dialogo interno cuando regresen a mi esas mismas preguntas y le seguiré dando respuestas con mis vivencias o mi imaginación.
Es similar del ejemplo que pone el autor sobre que nosotros sabemos que tenemos “libre albedrío” al caminar en la calle, bueno porque eso nos han enseñado en la escuela, aunque sabemos que el libre albedrio no solo es caminar en la calle, pero que sucede con los niños y los dementes, o pongámonos a pensar hasta dónde llega, ese pensamiento suele ser un poco más simple a comparación de los pensamientos ontológicos y epistemológicos que se cuestionan los filósofos con las preguntas: ¿es libre el hombre? ¿Qué es la responsabilidad?, entre otras cosas.
También fue interesante ver el ejemplo sobre el hombre de la calle que no suele preocuparse de lo que para él es “real” y de lo que “conoce” a no ser que algún problema le salga al paso. Esto me recuerda un comentario que hizo una vez una profesora en la licenciatura, al hacernos una pregunta, sobre ¿quién era más inteligente para sobrevivir a condiciones de calle? ¿Un niño de la calle o un niño con excelentes calificaciones? El punto era que era más inteligente para sobrevivir el niño de la calle, porque  está sobreviviendo y porque con los recursos que conocer ha podido sobrellevarlo, mas sin embargo el niño que tiene buenas calificaciones se le haga más difícil, a pesar de sus capacidades mentales que no entrarían en su esquema por qué no lo está viviendo en su realidad, es algo que desconoce a menos que se enfrente a eso en algún momento de su vida.
Una frase aislada que encontré y que también me puse a reflexionar es sobre: “El lenguaje de la vida cotidiana me proporciona, continuamente las objetivaciones indispensables y dispone el orden dentro del cual éstas adquieren  sentido y dentro del cual la vida cotidiana tiene significado para mí” esto lo puedo mezclar con nuestras socializaciones primarias, por la razón que desde pequeños nos hacen ser parte de un mismo lenguaje y adoptamos lenguajes de nuestra familia, el cual nos hace ser el primer medio por el cual adoptamos un lenguaje local y así partir con las demás personas, pero por otra parte voy formando con mi socialización secundaria, significados únicos para mi, que quizás nadie entienda o simplemente no me interesa que entiendan porque solo conforma mi diálogo interior.
De esta manera el lenguaje marca las coordenadas de mi vida en la sociedad y llena esa vida de objetos significativos.
Qué difícil es poder entender y que no se nos olvide que los otros tienen de este mundo común una perspectiva que no es idéntica a la mía. Mi “aquí” es su “allí”, mi “ahora” no se superpone del todo con el de ellos.  Mis proyectos difieren y hasta pueden entrar en conflicto con los de ellos, el cual es importante que yo lo entienda para que no intente interponer mis pensamientos o intente pensar que todos tienen que pensar como yo, lo cual me recuerda el comentario del director donde trabajo, “Comienza a darte cuenta que el mundo no es como tú quieres que sea” y yo lo complemento en “Comienza a darte cuenta que el mundo no es como tú quieres que sea, simplemente es por el sólo hecho de ser y porque cada persona es diferente”… “Mis significados…. Tus significados”.
Hermosa analogía sobre la transición entre las realidades que se señala con la subida y bajada del telón, también me recuerda la mariposa de la que tanto nos habla Rocío Chaveste y sobre los diversos yoes que se tiene.
 Otra frase aislada que me llamó la atención fue: “Yo deformo el lenguaje y lo traduzco”, Puedo pensar que uno se sonríe cuando en realidad está haciendo una mueca, puedo pensar que alguien está enojado, cuando realmente está pensando y hablando consigo mismo, en fin, cuantas cosas que interpretamos e imaginamos, el cual me recuerda el libro de “Si las personas son textos” de Gergen, sobre las interpretaciones y significados que les damos a las situaciones.
En conclusión puedo decir que el libro ha sido un medio de diálogo en la cual se ha vuelto mi monólogo en esta ocasión.

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